domingo 15 de noviembre de 2009

Quinteto de cacería onírica

Meñique

Aquella noche, el hombre se internó en la selva de sus pesadillas con la escopeta de cazar sueños. Disparó a éste, a ése, a aquél y al otro, matándolos. Sólo quedaba uno, el peor. A este último no le disparó: no sabía que era un sueño.

Anular

Aquella noche, el hombre se internó en la selva de sus pesadillas con la escopeta de cazar sueños. Disparó a éste, a ése, a aquél y al otro, matándolos. Sólo quedaba uno, el peor y el más largo. Cuando apretó el gatillo por última vez, tiró la bala que finiquitó su propia vida: la confundió con un mal sueño.

Medio

Aquella noche, el hombre se internó en la selva de sus pesadillas con la escopeta de cazar sueños. Disparó a éste, a ése, a aquél y al otro, matándolos. Sólo quedaba uno, el peor, el más largo y el más real. A punto de ultimarlo, cambió de opinión: pensó que sólo era un personaje sin importancia de un cuento de Yuan.

Índice

Aquella noche, el hombre se internó en la selva de sus pesadillas con la escopeta de cazar sueños. Disparó a éste, a ése, a aquél y al otro, matándolos. Sólo quedaba uno, el peor, el más largo, el más real y el más cercano. No necesitó mucha puntería para acribillarlo a balazos pues estaba evidentemente a la vista. Pero, una vez rematado, lo exhibió con orgullo colgándolo en la sala como una pieza de su cacería, con lo que perpetuó su pesadilla.

Pulgar

Aquella noche, el hombre se internó en la selva de sus pesadillas con la escopeta de cazar sueños. Disparó a éste, a ése, a aquél y al otro, matándolos. Sólo quedaba uno, el peor, el más largo, el más real, el más cercano y el más urgente. Antes de cualquier reacción, lo ayudaron a salir de la selva: logró despertarse a tiempo.


Título del próximo cuento: SEUÑO HÚMEDO
Se posteará: domingo 22 de noviembre

domingo 8 de noviembre de 2009

Dédalo

Alcancé a verla desde lejos. Ella parecía temblar fuera de la ventana en el octavo piso de ese building del Bronx. Daba unos pasos torpes en esa faja estrechísima que corría al borde del balcón. Ningún auto se detenía y todos los peatones permanecían indiferentes. «¿Se tirará o no?». Antes de yo terminar la plegaria que elevaba al Todopoderoso, ya ella se había lanzado al vacío. (Habíamos empezado a serles un fastidio: en el piso inferior del departamento se reunía la junta de vecinos, buscando la manera de echarnos de la terraza). El pavimento no quedó ensangrentado: ella pudo levantar el vuelo. (Penalizarán a quienes nos arrojen migas de pan).


Título del próximo cuento: QUINTETO DE CACERÍA ONÍRICA
Se posteará: domingo 15 de noviembre

domingo 1 de noviembre de 2009

Me pueden leer en twitter. Para mí es una nueva aventura: escribiré nanorrelatos, minificción o hiperbreves.
El sitio de encuentro:

http://twitter.com/yuanliao

Los espero, en hiperbreve.

Nadie

Fui a desafiar al río: «A que no sabes lo que yo sé». Pero él siguió su curso. Es que nadie sabe lo que yo sé, ni la calle que me ignora, ni el tiempo que me pasa por encima. «¿Quieres saber lo que yo sé?», le inquirí al espía. Él, aun con sus torturas, no pudo ablandar mi lengua aferrada a lo que nadie sabe. Nadie lo sabe, ni el poder que nunca sabe, ni el mendigo que sabe lo que no sé, ni el juez que toma decisiones sobre lo que dice saber, ni el labriego que sabe de signos de los tiempos. «¿Usted sabe lo que yo sé?». «Sabemos que hay un camino al cielo», me respondió el Papa, pero eso no es lo que yo sé. Nadie sabe lo que yo sé. Y si nadie lo sabe, yo tampoco. No sé lo que sé... Recibo en mi móvil una llamada de mi mismo número, y escucho una voz algo conocida: «Hola, quiero saber qué es lo que sabes… Soy nadie».

Basado en el poema «Tampoco», de Mario Benedetti.


Título del próximo cuento: DÉDALO
Se posteará: domingo 8 de noviembre

domingo 25 de octubre de 2009

Ilegal

Habiéndose adentrado profundamente en el laberinto con el hilo de su amada, Teseo se acomodó para descansar, vencido por el tedio. Mientras se debatía entre el sueño y la vigilia, unos agentes de la Policía de Migración Onírica se le aproximaron: «¡Levántate! ¡No puedes estar aquí! Este laberinto pertenece a un sueño ajeno. Es propiedad de Ariadna». Enseguida fue empujado por unas máquinas que lo alzaron hasta una nave voladora. Inesperadamente se transportó a un extraño lugar repleto de gigantes altísimos, cubiertos de ojos cuadriculados. El que estaba justo delante de él era un monstruo verde con fuego en su mano, más desafiante que el Minotauro. Teseo empuñó ferozmente su espada para atacar, pero una idea entró y le frenó: «¿Y si esto no es más que un sueño?». Se forzó para despertarse. Cuando lo hubo logrado (al menos eso creía), volvió a su realidad. Arriba seguían Orión y Sirio. Abajo veía los mismos árboles pero el laberinto no estaba, ni el hilo de Ariadna: ella se había despertado. Los que sí estaban eran una embotada navaja en su diestra y, en la otra mano —como un recuerdo del futuro— un souvenir de la Estatua de la Libertad.


Título del próximo cuento: NADIE
Se posteará: domingo 1 de noviembre

domingo 18 de octubre de 2009

Escenario real

Bajó el telón y el actor asumió inmediatamente otro libreto: interpretar el papel de espectador de su propia vida.


Título del próximo cuento: ILEGAL
Se posteará: domingo 25 de octubre

domingo 11 de octubre de 2009

Interferencias de la cuarta dimensión

La batalla decisiva se libraba en el aire. En la punta de su avión, el teniente había pintado la cabeza de un tigre feroz. Él mismo lo piloteaba. Se aproximaban dos aviones enemigos descargando ráfagas de fuego. El del tigre maniobró con destreza, evadiendo ser alcanzado. El copiloto del teniente, por su parte, empezó a disparar contra los dos aviones.
Por más que apretaba el botón, el niño no lograba acertar en los tiros. Aún tenía que habituarse a los botones, pues apenas estaba estrenando este nuevo juego que sus padres le compraron. Su hermanita se mofaba de sus muecas cada vez que fallaba. Aquellos dos aviones parecían salirse de la pantalla del televisor. Parecían tan reales. No era fácil para él, defenderse y atacar al mismo tiempo.
Repentinamente, una explosión bloqueó la visibilidad por algunos segundos. Cuando el humazo se disipaba, el teniente distinguió un avión precipitándose en una enorme llamarada. «¡Le dimos a uno!», gritó con euforia a su copiloto. Éste guardó silencio. En efecto, era lo único que se oía: silencio. Aunque seguían elevándose en el vuelo, era como si, en un improviso, todo se hubiera transportado hacia otra dimensión.
La niña se reía, viendo a su hermano vitorear como si hubiera logrado una formidable hazaña. No había tiempo que perder. No se podía cantar victoria: quedaban enemigos que abatir. A estas alturas, el niño ya era un avezado manejando el control remoto. El juego parecía llegar a un punto de clímax, cuando un inesperado apagón interrumpió la energía eléctrica del barrio, y la pantalla se tornó oscura. La niña no se aguantaba de la risa.
Fue cuando el teniente pudo mirar con detenimiento: aquel avión que se alejaba, cayendo en picada, tenía pintada la cabeza de un tigre feroz.


Título del próximo cuento: ESCENARIO REAL
Se posteará: domingo 18 de octubre