domingo, 8 de noviembre de 2009

Dédalo

Alcancé a verla desde lejos. Ella parecía temblar fuera de la ventana en el octavo piso de ese building del Bronx. Daba unos pasos torpes en esa faja estrechísima que corría al borde del balcón. Ningún auto se detenía y todos los peatones permanecían indiferentes. «¿Se tirará o no?». Antes de yo terminar la plegaria que elevaba al Todopoderoso, ya ella se había lanzado al vacío. (Habíamos empezado a serles un fastidio: en el piso inferior del departamento se reunía la junta de vecinos, buscando la manera de echarnos de la terraza). El pavimento no quedó ensangrentado: ella pudo levantar el vuelo. (Penalizarán a quienes nos arrojen migas de pan).


Título del próximo cuento: QUINTETO DE CACERÍA ONÍRICA
Se posteará: domingo 15 de noviembre

4 comentarios:

Javi Melaza dijo...

Me han dicho algunas amistades que las palomas de la plaza de mi pueblo en Caguas son asesinas. Ya que ellas te atacan sin piedad sino le echas al suelo un poco de lo que estas comiendo. Tendré que comprobar eso y luego te diré si realmente son asesinas como dicen :D.

Saludos.

Yuan dijo...

Jaja Javi:
Me parece que es asesina la forma como la sociedad trata a las personas que tienen menos "oportunidades" y que "viven" en las "terrazas" como "palomos".
Por cierto, estaré en Puerto Rico en diciembre.

Deivi E. dijo...

En mi iglesia pude ver como una paloma indefensa fue violada por otros palomos; todo se debió a su incapacidad de volar.

Yuan dijo...

Deivi:
Oh oh...