Me distraía leyendo en mi mecedora cuando mi bisnieto, curioso, me lanzó una de sus temidas preguntas: «Tata grande, ¿qué es la muerte?».
Aproveché la oportunidad para contagiarle la leyenda: «Cada vez que un ser humano nace, se adentra en un enorme espejo y empieza a caminar. Hay quienes avanzan con un ritmo más veloz que otros; pero para todos, la vida es un camino hacia la salida del espejo. La mayoría de las personas llega a esa puerta de salida después de muchos años. Otros arriban allá a más temprana edad, tal vez porque nacieron cerca de la salida. Una vez atravesada esa puerta, se internan en otro espejo. A eso le llamamos muerte. Sin embargo, existe una manera de volver al primer espejo: siempre que recordamos a las personas que han alcanzado la salida, ellas regresan con nosotros, a nuestras mentes. Viven en lo que llamamos recuerdo, que no es más que otra cara del mismo espejo».
Mi bisnieto me miró como recordando a alguien, y sonrió. Al ver su rostro risueño, caí en la cuenta de que aún no tenía ningún bisnieto: yo apenas estaba criando una hija de nueve meses.
Sólo entonces decidí escribir este cuento que estás leyendo, del cual formamos parte mi bisnieto y yo, dos simples personajes de ficción. ¿Lo leerá algún día mi hija, que no existe más que en la imaginación del autor de este cuento?
2 comentarios:
Un saludo.
Te presento la ilustración que he realizado para la portada de: Cuéntame otra vez ese cuento.
Un libro-sueño hecho realidad por un grupo de amigos con inquietudes literarias.
http://espiralesdetinta.blogspot.com
Fernando:
Para mí es un honor poder saludarte por este medio.
Ya pasé por espirales de tinta. Observaré todo con más calma para disfrutar de tu don.
Saludos!
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