domingo, 7 de febrero de 2010

Genocidio

Presentíamos que algo tramaban contra nosotros, querían utilizarnos. Nos dejaron atrapados y hacinados en un cuarto oscuro por varios días, sin atendernos. Cada vez llegaban más. Luego nos sacaron y nos transportaron en unos «vagones», todos apretujados, aplastados y apestosos. Nos encerraron en una cámara a su control, en donde nos obligaron a dar vueltas y vueltas por media hora, mientras una sustancia química salía de unos orificios en la parte superior, cubriéndonos totalmente. Finalmente, nos trancaron en otra cámara, esta vez a una temperatura extremadamente alta, y de nuevo a dar vueltas. Su plan era dejarnos exprimidos. Damos testimonio de que estas operaciones de limpieza las realizaron siempre en la lavandería.

Nota: Después de leer los relatos turbadores de Zofia Nalkowska, no podía salir otro escrito sino éste.


Título del próximo cuento: ELLA Y Él
Se posteará: domingo 14 de febrero

4 comentarios:

Con tinta violeta dijo...

Lo escalofriante de toda esta historia, es que fue cierta...Intentaré hacerme con los relatos de Zofia Nalkowska, por cierto gracias por la sugerencia.
Y eso me hace pensar en cuantos puntos del planeta bajo otros regímenes no estará sucediendo algo similar...
De todas formas yo no creo que ningún tribunal humano pueda alcanzar justicia para los que sufren. Solo vale la justicia que sí consiguió el único Justo.
Un abrazo desde España.
Que tengas una feliz semana Yuan.
Paloma.

Yuan dijo...

Paloma:
Una tarde me senté a observar en una lavandería todo el proceso de lavado y secado de las ropas, y no pude evitar la visión paralela con el holocausto...
Dios sigue teniendo compasión de su pueblo.
Abrazo desde South Carolina donde me encuentro en este fin de semana.

Deivi E. dijo...

Me encanta pensar que Cristo hizo este tipo de genocidio con nosotros, lavándonos en su gracia.

Yuan dijo...

Abrazo y bendiciones para ti, Deivi!