domingo, 20 de septiembre de 2009

Miradas esquivas

La ruta del tren termina en el «suicidadero». En el plano de la ciudad, la última estación figura como El Desfiladero, pero puesto que allí se encuentra el barranco que muchos escogen para terminar su vida, el pueblo la ha nombrado con aquel sombrío sustantivo.
Acomodada en el asiento 11 del tren, Ramona pasea su mirada por la ventanilla (es difícil mirar a los demás pasajeros cuando se es una ficha anónima en medio de rostros impersonales). Sus ojos bajan para leer algo del periódico que sujetan sus manos: noticias habituales sin ningún interés en sus páginas. En un giro rápido, más bien rutinario, Ramona echa un vistazo por dentro del vagón. El hombre del asiento 16 se parece muchísimo a Luis. Lo que parece ser el tallo de una flor sobresale del bolsillo de su chaleco. Tiene el mismo peinado de Luis, sus mismas cejas y orejas, su mentón es idéntico, incluso se viste como él. Ramona juraría que se trata de Luis, si no fuera porque el hombre del asiento 16, aun viendo que Ramona lo mira, no le dirige ningún saludo; más bien parece amenazado por esa mirada, como preguntándose: «¿Y quién será ésta que me mira tanto?».
Ramona aparta su mirada para no incomodar al pasajero del asiento 16. «El parecido es impresionante», piensa ella. «La próxima vez que vea a Luis le diré que vi a su gemelo».
En la penúltima estación, Ramona se baja del tren, dejando en el vagón a apenas tres hombres, entre ellos el pasajero del asiento 16. Éste, en medio de su depresión, se queda preguntando: «¿Por qué no me saludó? Si ella me vio, ¿por qué tenía que disimular que no me había visto? ¿Me devuelvo para encararme con ella, o mejor no? ¿Será que tampoco Ramona quiere saber de mí?». Saca la flor marchita de su bolsillo, y se hunde más en su tristeza. Su mirada se desvía, pero el tren no: continúa su marcha hacia su última estación.


Título del próximo cuento: LECCIÓN DE DANZA

Se posteará: domingo 27 de septiembre

6 comentarios:

Brenda dijo...

Que cruel YUan!!!

EAT-EDI me salio en la palara de verificacion para enviar tu comentario... hasta eso es cruel!!

Yuan dijo...

Bren:
Pues a mi me salio ION-SLAY. Podriamos hacer un cuento "cruel" con las palabras de verficacion.
Ah... la vida!
Abrazo.

Con tinta violeta dijo...

Triste post, ciertamente, pero así es la vida real y la incomunicación que en ella se vive...con lo fácil que sería romper la barrera del aire en ese vagón...y torcer el destino que insinuas del hombre del asiento 16.
Acabo de mirar a mi alrededor y me he puesto a hablar con un par de personas...por si acaso...
saludos.

Yuan dijo...

Gracias por pasar por estas brevedades... Y también gracias por ponerte a hablar con ese par de personas. Son señales de que ustedes son seres humanos.
Abrazo con tinta violeta.

Laura E. dijo...

Ciudad hermosa llena de concreto... o será Santo Domingo que se hace cada vez mas impersonal? o seremos nosotros que creemos hacernos grandes y se nos olvidan las "palabras mágicas" (hola, gracias, por favor)
Ojalá de la flor marchita salga una hormiguita que le haga creer en su pequeñez que hay otra oportunidad.

Yuan dijo...

Gracias, Laura, por la felicitación y por la figura de la hormiguita (vida!).