domingo, 6 de septiembre de 2009

La estancia

Adentrándose por el último recoveco del palacio, se introdujo en una extraña sala. Era una alcoba que almacenaba memorias. Había de todos los colores, con variedad de duraciones, dimensiones y hasta sabores: memorias magentas, memorias muertas, memorias memorables, memorias aromáticas, memorias futuristas, memorias saladas, memorias fugaces, sagaces y traviesas… Se exhibían como si rogaran que alguien las poseyera. A ese cuarto acudían los momentos extraviados en desesperada búsqueda de dueños. Allí dio con una foto suya de cuando tenía once años. Vestía una camisa de marinero con un pantalón blanco que hacía juego con su gorro. La imagen la tomó su padre en ocasión de la fiesta de cumpleaños de Dianita, la niña por quien suspiraba en ese tiempo. Ella le había rogado: «Por favor, no faltes a mi fiesta, eres muy importante para este momento de mi vida». La contemplación de la foto evocó remembranzas adormiladas, pero ahora ya no sabe qué está dentro de qué: si él fue parte importante de ese momento o ese momento fue parte importante de él.


Título del próximo cuento: BREVE Y URGENTE SEPARACIÓN
Se posteará: domingo 13 de septiembre

6 comentarios:

Brisa. dijo...

Que belleza Yuan.
Los tesoros de esta estancia son en realidad, lo único valioso que poseemos, las memorias. Hace algún tiempo que ando en la tarea de la re-posesión de las mias.

Un abrazo!

Yuan dijo...

Hola Brisa:
Creo que la amnesia amenaza la historia. Cada persona, cada nación está llamada a re-cor-dar: volver a dar el corazón. Si no las re-poseemos, las memorias nos re-poseerán.
Otro abrazo para ti, celebrando tu "seguir intentando y refugiándote desde tu orilla casi otoñal".

Paloma dijo...

Acertada descripcion de esa habitación que todos conocemos, que a veces olvidamos ( y así nos va) y que en ocasiones sirve para re-construir el puzzle deshecho en que la sociedad nos convierte con su ajetreo. Personalmente en este cuarto, que a muchos se les antoja oscuro, a mí me reconciolia con la luz.
¡bravo Yuan!

Yuan dijo...

Paloma:
Me imagino que en esa habitación, llena de luz, vive el tío Martín.
Abrazo!

Laura E. dijo...

Pues creo que no importa quien está dentro o no, uno en otro hacen este momento... y qué momentos! a mi personalmente me gustan las memorias musicales, especialmente las del coro cuando estaba en el colegio, y las de mi familia cantando con el radio cuando se iba la luz y solo había lámpara de trementina jeje :D que momentos!

Yuan dijo...

Hola Laura:
Gracias por pasar siempre dentro de estos cuentos. Que en la estancia de Arriba siempre tengas un lugar preferencial (incluyendo tus memorias musicales favoritas).
Abrazo!