domingo, 23 de enero de 2011

Dañados

Cuando yo era un niño, mi padre me mandó donde el relojero para que arreglara un reloj dañado, y donde el zapatero para arreglar unos zapatos dañados. Desde entonces lo tenía claro... Hoy he ido a la tienda por departamentos. Pregunté por un florero. Los que estaban disponibles eran de plástico o cerámica, no tenían pinta de saber arreglar mi flor dañada. Decepcionado, fui a sentarme para tomar un café. El gerente del lugar ordenó a un mesero: «Arregla la mesa para que el señor pueda sentarse». Ahí se me despertó la duda: yo, como ingeniero, ¿no debería dedicarme a arreglar ingenios? ¿Y ese camarero por qué no estaba arreglando cámaras?
No pude apreciar el aroma del café que me trajo el caballero (no le pregunté qué tal le iba arreglando caballos), pues me sumergí en unas cavilaciones: «¿Los terroristas contratan a los bomberos para que les enseñen a arreglar bombas dañadas? ¿Para qué son los bucaneros si lo que necesito es un bacanero que arregle a las personas que fueron bacanas y que ya no son? ¿No deberían los prisioneros ser expertos arreglando prisiones? ¿Febrero es el mes que arregla fiebres dañinas o dañadas? ¿Un mal agüero no arregla bien las aguas? ¡Qué desolada sería una sombra dañada sin un sombrero doliente que la arregle!»…
Mientras me disponía para pagar el café, me preguntaba cómo el dinero arreglaba dinas sin necesidad de dinamómetros.
Ya montado en mi carro, encendí la radio. Sonaba una canción de mal gusto, a mi parecer. «Tal vez esa canción tendría arreglo si acudiera al cancionero».
Me detuve frente a un semáforo en rojo. Un mendigo me tocó la ventanilla en actitud suplicante. Hurgué en mi bolsillo y me topé con mi llavero que no portaba llaves dañadas para arreglar. Cuando saqué mi monedero vi que no contenía monedas dañadas. Tuve que darle al pordiosero (¿encargado de arreglar «¡por Dios!»?) un par de monedas no dañadas, de muy poca monta, pues siempre he sido un hombre tacaño y usurero sin saber arreglar la usura. Sólo espero que aquel limosnero pueda arreglar mi limosna dañada.

10 comentarios:

Con tinta violeta dijo...

¡ja,ja...mira que eres bueno con los juegos de palabras!
¿Y que arregla Yuan?
Besos!
Enyoi!

Yuan dijo...

Jeje! Yuan no arregla nada. Lo que necesito es un yuanero.
Abrazos!

ac181 dijo...

para eso esta Dios!! XD

Yuan dijo...

Lucía:
¿Dios es un todero que arregla todo? :P
Abrazo!

cinthya rios dijo...

jajaja :D
me encantó,me gusta mucho como juegas con las palabras,de verdad tienes mucho ingenio
salu2

Yuan dijo...

Cinthya:
Dices que tengo mucho ingenio, pero si se me daña el ingenio ¿tendré que acudir a un ingeniero?
:p

ac181 dijo...

jajaja dios es un todero¿?¿?

se ofendera si le decimos asi?¿?

pero igual eso es lo qe hace no?¿? Todo lo arregla... XD

Yuan dijo...

Lucía:
¿Ofenderse por eso? Dios es lo más divertido que existe y hasta de vez en cuando hace sus travesuras!
Ahora bien, si Dios es un todero porque arregla todo, ¿un torero arregla toros?
Saludos!

ac181 dijo...

jajaja bueno seria si los toreros arreglaran toros en vez de lastimarlos.. T_T

oye, como es que sabes mi nombre? u_ú

saludos!!

Yuan dijo...

Lu:
Recuerda que eres bloguera y tus blogs son públicos. Por ahí conocí tu nombre. Jeje.
Saludos!