domingo, 25 de octubre de 2009

Ilegal

Habiéndose adentrado profundamente en el laberinto con el hilo de su amada, Teseo se acomodó para descansar, vencido por el tedio. Mientras se debatía entre el sueño y la vigilia, unos agentes de «la migra» onírica se le aproximaron: «¡Levántate! ¡No puedes estar aquí! Este laberinto pertenece a un sueño ajeno. Es propiedad de Ariadna». Enseguida fue empujado por unas máquinas que lo alzaron hasta una nave voladora. Inesperadamente se transportó a un extraño lugar repleto de gigantes altísimos, cubiertos de ojos cuadriculados. El que estaba justo delante de él era un monstruo verde con fuego en su mano, más desafiante que el Minotauro. Teseo empuñó ferozmente su espada para atacar, pero una idea entró y le frenó: «¿Y si esto no es más que un sueño?». Se forzó para despertarse. Cuando lo hubo logrado (al menos eso creía), volvió a su realidad. Arriba seguían Orión y Sirio. Abajo veía los mismos árboles pero el laberinto no estaba, ni el hilo que le di: me había despertado. Los que sí estaban eran una embotada navaja en su diestra y, en la otra mano —como un recuerdo del futuro— un souvenir de la Estatua de la Libertad.


Título del próximo cuento: NADIE
Se posteará: domingo 1 de noviembre

domingo, 18 de octubre de 2009

Escenario real

Bajó el telón y el actor asumió inmediatamente otro libreto: interpretar el papel de espectador de su propia vida.


Título del próximo cuento: ILEGAL
Se posteará: domingo 25 de octubre

domingo, 11 de octubre de 2009

Interferencias de la cuarta dimensión

La batalla decisiva se libraba en el aire. En la punta de su avión, el teniente había pintado la cabeza de un tigre feroz. Él mismo lo piloteaba. Se aproximaban dos aviones enemigos descargando ráfagas de fuego. El del tigre maniobró con destreza, evadiendo ser alcanzado. El copiloto del teniente, por su parte, empezó a disparar contra los dos aviones.
Por más que apretaba el botón, el niño no lograba acertar en los tiros. Aún tenía que habituarse a los botones, pues apenas estaba estrenando este nuevo juego que sus padres le compraron. Su hermanita se mofaba de sus muecas cada vez que fallaba. Aquellos dos aviones parecían salirse de la pantalla del televisor. Parecían tan reales. No era fácil para él, defenderse y atacar al mismo tiempo.
Repentinamente, una explosión bloqueó la visibilidad por algunos segundos. Cuando el humazo se disipaba, el teniente distinguió un avión precipitándose en una enorme llamarada. «¡Le dimos a uno!», gritó con euforia a su copiloto. Éste guardó silencio. En efecto, era lo único que se oía: silencio. Aunque seguían elevándose en el vuelo, era como si, en un improviso, todo se hubiera transportado hacia otra dimensión.
La niña se reía, viendo a su hermano vitorear como si hubiera logrado una formidable hazaña. No había tiempo que perder. No se podía cantar victoria: quedaban enemigos que abatir. A estas alturas, el niño ya era un avezado manejando el control remoto. El juego parecía llegar a un punto de clímax, cuando un inesperado apagón interrumpió la energía eléctrica del barrio, y la pantalla se tornó oscura. La niña no se aguantaba de la risa.
Fue cuando el teniente pudo mirar con detenimiento: aquel avión que se alejaba, cayendo en picada, tenía pintada la cabeza de un tigre feroz.


Título del próximo cuento: ESCENARIO REAL
Se posteará: domingo 18 de octubre

domingo, 4 de octubre de 2009

El sacrificio

Rebelde al fin, no soportaba ser manipulado por nadie. Intentó encabezar una revolución para liberarse del poder de los gigantes. Quince compatriotas y él estaban de un bando, enfrentados contra los vecinos enemigos, por capricho de dos gigantes.
Alzó su voz, llamando a la desobediencia: «¡No os dejéis controlar por esos monstruos! ¡Decidamos nosotros mismos nuestros destinos! ¿No habéis caído en la cuenta de que nos sacrifican y nos ponen a pelear unos contra otros, mientras ellos se quedan disfrutando todo? ¡Usemos nuestra firme voluntad para dar nuestros propios pasos!».
El rebelde, diciendo esto, se aprestó para saltar por sí mismo por primera vez; pero antes de lograrlo, una mano lo emplazó en otro escaque, en una jugada de sacrificio. Entonces otra mano lo sacó de circulación y en su lugar colocó un peón negro.


Título del próximo cuento: INTERFERENCIAS DE LA CUARTA DIMENSIÓN
Se posteará: domingo 11 de octubre